El énfasis del debate actual está puesto en cómo mejorar el SPP y es muy fácil olvidarse de que la problemática de las pensiones es más amplia que ello. Nadie habla del Sistema Nacional de Pensiones (SNP) cuando en realidad este sistema cubre a la gran mayoría de pensionistas peruanos (470 mil versus 98 mil del SPP) y tiene 2.5 millones de afiliados activos, de los cuales 1 millón cotiza regularmente, es decir más que cualquiera de las AFP o como dos de ellas juntas. Incluso, como sistema el SNP y el SPP tienen similares porcentajes de afiliados que efectivamente aportan a su sistema de pensiones (39% y 43% respectivamente).
Muchas veces se habla de las ventajas del SPP frente al SNP, invocándose que se pagarán mejores pensiones, que no le cuesta al Estado y que además el SNP está desfinanciado. Sin embargo, tal comparación es engañosa de hacer toda vez que ambos sistemas están muy interrelacionados desde su origen, tanto así que parte del “éxito” del SPP se debe a la erosión premeditada de los fundamentos del SNP. Todo empezó con el nacimiento del SPP en 1993. El SNP como todo programa de reparto se basa en el pago de pensiones actuales con las contribuciones de los afiliados activos, es decir que mientras más afiliados activos existan y realmente contribuyan, las pensiones pueden ser mejores o el dinero contribuido puede ser menor, lo cual en cualquier caso mejora el bienestar de todos. La creación del SPP tuvo dos efectos concretos en el SNP: 1) colaboró a erosionar su base contributiva y por lo tanto su financiación y 2) quebró su mecanismo de redistribución. En el primer caso se debió a que muchos contribuyentes activos del SNP se trasladaron al SPP; y en el segundo caso, la gran mayoría de trabajadores de altos ingresos se pasaron al SPP con lo cual ya no fue posible redistribuir entre trabajadores de ingresos altos y bajos. El siguiente esquema muestra lo que pasó en el SNP con la introducción del SPP en 1993:
Con la introducción del SPP, algunos afiliados activos (color azul) siguieron en el SNP pero muchos otros se fueron a una AFP. Los que siguieron en el SNP tienen que pagar las pensiones de los existentes y futuros jubilados, mientras que los del SPP no tienen que pagar a nadie. El nuevo triangulo del SNP es más pequeño pero lo importante es ver que la proporción de afiliados activos sobre pensionistas se ha reducido drásticamente. El año pasado la relación entre afiliados contribuyentes y pensionistas del SPP era bastante baja, sólo 2.13. Obviamente con una base contributiva tan baja no se puede esperar que el SNP esté en equilibrio, el Tesoro tuvo que asumir el 52% de los pagos de pensiones. Si se hubiera querido que el SNP llegue al equilibrio, la tasa de contribuyentes sobre pensionistas debió haber sido casi el doble: 4.02 o la tasa de contribución que se descuenta al trabajador mensualmente debería haber sido de 24.5% en lugar del 13% vigente, lo cual es claramente impracticable.
Sin desconocerse algunas ventajas a un régimen como el SPP, debe mencionarse que su implementación ha sido bastante costosa, lo cual es algo de lo que raramente se habla. Por un lado se tienen aproximadamente S/.13,000 millones por bonos de reconocimiento entregados o a entregarse a los afiliados que se pasaron del SNP al SPP, y por otro lado están las transferencias del Tesoro para pagar a los pensionistas del SNP dado que los afiliados que deberían pagar por estas pensiones se trasladaron al SPP. Esto último ha significado al Estado desembolsar aproximadamente S/. 26,400 millones desde 1995, lo que equivale al 6.2% del PBI. En los últimos años el Tesoro ha pagado en promedio S/. 2,100 millones anuales. En el cuadro de abajo puede verse la evolución de estos pagos.
Estas transferencias del Tesoro continuaran e incluso aumentaran durante los siguientes años dado que la base contributiva del SNP, al ser mermada por el SPP, no permite pagar las pensiones. El último cálculo de la reserva actuarial en el SNP -lo cual equivale a decir cuánto debe “guardar” el Estado hoy para pagar la pensiones futuras- es de S/. 100,000 millones, es decir el 23.4% del PBI.
La entrega de bonos de reconocimiento es también problemática. El afiliado que estaba inscrito en el SNP participaba de un “convenio” bajo el cual contribuía para pagar las pensiones de los jubilados mientras fuese un trabajador activo y a la vez esperaba recibir su pensión en la vejez con los aportes de los trabajadores más jóvenes. Asimismo, los jubilados esperaban que los afiliados continuasen contribuyendo con el fin de poder recibir sus pensiones. Con la introducción del SPP, muchos trabajadores dejaron de participar en ese “convenio” mudándose al SPP. Esto significó que las contribuciones esperadas de esos trabajadores desaparezcan repentinamente y que alguien asuma ese forado ¿Quién? el Estado. A esos trabajadores que cambiaron de sistema el Estado les dio un bono de reconocimiento por los aportes realizados, es decir de algún modo se individualizaron los derechos pensionarios que eran sobre todo promesas colectivas. Pero nadie cobró a esos afiliados un bono por los aportes prometidos que dejarían de pagar. En realidad, hoy en día los que pagan esos aportes son todos los peruanos porque las transferencias del Tesoro hacia el SNP provienen del cobro de los impuestos de todos los peruanos. Esto es aún más grave porque hay problemas distributivos serios. Con las únicas cifras disponibles*, se tiene que en el 2006 el 10% más rico de los asegurados del SPP poseía el 47% del valor de los bonos de reconocimiento. Los aportes de estos afiliados de altos ingresos hubiesen ayudado a pagar las pensiones de los jubilados del SNP, pero en lugar de eso el Estado les transfiere dinero mediante el bono de reconocimiento (S/. 13,000 millones).
En resumen, la introducción del SPP le permite a sus afiliados ahorrar en cuentas individuales sin necesidad de asumir parcialmente el pago de las pensiones de las generaciones mayores. Esto origina que las contribuciones de los afiliados del SNP no sean suficientes para pagar a los pensionistas y que por tanto el Estado pague parte de estas pensiones. Y como si esto fuera poco, el Estado además transfiere recursos a los afiliados del SPP vía los bonos de reconocimiento. Dado que el dinero del Tesoro proviene de los impuestos cobrados a todos los peruanos, tanto a los afiliados al SPP o SNP (7 millones de la PEA) como a los no afiliados (8.5 millones), se tiene en la práctica una situación en la que el Estado cobra a todos pero da sólo a algunos (bonos SPP y pensiones SNP) y les permite a otros ahorrar para ellos mismos (SPP). Adicionalmente, dentro de la PEA el grupo de los no afiliados es más pobre y con peores condiciones laborales, por lo que el actual sistema pensionario en Perú es regresivo: quita a los que menos tienen y da a los que más tienen.
¿Qué se puede hacer?
El costo de la reforma de pensiones de 1993 es enorme y puede volverse inmanejable si es que no se toman medidas. Hay que recordar que la reserva actuarial del SNP es de 23.4% del PBI y las transferencias del Tesoro para pagar pensiones ascienden a S/. 2,100 millones anuales en promedio e irán subiendo. Una mirada simplista nos diría que el Estado podría deteriorar los niveles de las pensiones del SNP o subir la tasa de contribución, pero esas medidas son impracticables porque el nivel de las pensiones ya es bajo en el SNP (la pensión mínima es S/. 484 mensual desde el año 2001) y la tasa de contribución es alta y similar a lo que se descuenta por AFP (13%).
Ahora que hay un nuevo Gobierno, no se puede dejar de lado la oportunidad de reformar a fondo el sistema de pensiones peruano. La creación de una pensión no contributiva o pilar cero (Pensión 65) es un paso adelante y ya ha sido aceptada por casi todos los actores políticos. Ese pilar puede servir de base para construir un mejor sistema de pensiones. La solución pasa por reunir otra vez el SNP con el SPP para crear un sistema mixto de pensiones en el que todos los afiliados contribuyan a una AFP y además a un fondo solidario de reparto. El pilar uno estaría conformado por este fondo solidario y con este se pagarían pensiones mínimas a los afiliados que la necesiten y que cumplan con los requisitos correspondientes (actualmente y en la practica, en el SPP no hay pensión mínima). . El pilar dos se forma con los fondos de las cuentas individuales de cada afiliado en su AFP, con los que se calcularan las pensiones de cada trabajador. El pilar uno y dos son obligatorios. El tercer pilar estaría formado por los aportes voluntarios a la cuenta individual en la AFP. La idea es que todos los afiliados vuelvan a ayudar a financiar las pensiones de los jubilados del SNP y SPP y ya no se requieran transferencias del Tesoro, o se reduzcan significativamente. Con esto se recupera el principio de solidaridad en el sistema de pensiones y se ahorra dinero en el Estado, lo cual va a dar más recursos para implementar otros programas sociales y también va a solucionar los problemas de regresividad del actual sistema de pensiones.
Los aspectos técnicos de esta propuesta están en un libro que publiqué con el CIES (http://cies.org.pe/files/documents/DyP/DyP-45.pdf), ahí se puede observar que la reforma planteada ofrece mejoras en el bienestar, distribución y finanzas públicas. De manera gruesa pero instructiva -y con datos del 2010-, habría equilibrio financiero en el SNP si todos los afiliados del SNP y SPP estuvieran en una AFP y siguiesen contribuyendo el 10% de sueldo pero destinando 2.36% al fondo solidario y 7.64% a su cuenta individual. En el libro citado hay cálculos más técnicos pero la idea es la misma. Recuerdo que dentro de la presentación del libro que hice el año pasado en la SBS, MEF, ONP y Asociación de AFP (AAFP) incluí el ejercicio de implementar las reglas pensionarias del SNP en el SPP y ver qué pasaba. El resultado era que el nuevo sistema operaba con superávit y así el Estado podía dedicar sus recursos a otras actividades. Esta idea obviamente no gustó en la AAFP y SBS pero el sentido del ejercicio era pedagógico. Las críticas al SNP no deben darse con relación al tipo de sistema en sí, toda vez que un sistema de pensiones de reparto bien llevado y organizado no tiene porqué fracasar. Por esto, uno debe aclarar que la situación actual del SNP no se debe a que es un sistema de reparto sino a que es un sistema de reparto que compite con el SPP el cual le quitó gran parte de su base contributiva. Por tanto, las comparaciones entre el SNP y SPP deben ser hechas con cuidado.
Otros efectos de la reforma
La reforma que planteo puede pensarse también como una oportunidad para tratar de reducir las comisiones con el aumento de la masa de contribuyentes, formada tanto por aquellos que provendrían del SNP, los individuos que inicien su vida laboral y los trabajadores que vean suficientes ventajas (pensión mínima garantizada, tercer pilar, más transparencia, etc.) en el sistema reformado para decidir afiliarse, a pesar de no estar obligados a ello. Con esta reforma, los asegurados del SNP podrían elegir alguna de las AFP libremente o ser asignados a alguna nueva AFP que quiera entrar al mercado y reciba a todo el grupo de afiliados activos del SNP mediante una licitación en la que se elija la firma que ofrezca la menor comisión (¡hay un millón de contribuyentes!). A su vez, esta comisión, que debiera ser menor a la de las otras AFP, presionaría a la baja de las comisiones del resto de AFP. La licitación debería contar, como mínimo, con cláusulas de fidelidad de los afiliados provenientes del SNP por algún tiempo; así como, con el compromiso de no elevar la comisión pactada. Otra alternativa sería auspiciar la creación de una “AFP estatal” con la incorporación automática de todos los afiliados del SNP, cuyo funcionamiento y regulación serían idénticos a los de las otras AFP, aunque la comisión fijada podría servir como mecanismo para reducir las comisiones del resto de AFP. Incluso, el fondo de inversiones de esta “AFP estatal” podría ser administrado por los altamente calificados profesionales del Banco Central de Reserva.
Sin duda, esta reforma abre muchas posibilidades de mejoras en el sistema de pensiones, en particular en el precio cobrado por las AFP. No hay que dejar pasar la oportunidad.
* Estas cifras son obtenidas con la base de datos usada en: Olivera, Javier, “Recuperando la solidaridad en el sistema peruano de pensiones. Una propuesta de reforma”. Consorcio de Investigación Económica y Social – Universidad de Piura. Lima, 2010. 151pp. http://cies.org.pe/files/documents/DyP/DyP-45.pdf



El problema del Perú es que jamás solucionan un problema porque no son capaces de respetar una propuesta. Apenas cambian de gobierno los opositores a la idea, que siempre los hay, pretenden modificar la idea original, y así nos pasamos la vida de reforma en reforma, teniendo en la práctica un sistema frankeinstein deficiente que no responde a la idea original y que pretende satisfacer a todos los que creen tener una solución. Así no camina ningún país.
El actual SPP ya no es el que se diseñó desde un principio. Este sistema fue una gran solución para librarnos de la ineptitud y de la corrupción de la administración estatal, que tiende a volatilizar las pensiones y acaban otorgando pensiones de miseria. Así es como surge la idea de pasar a un SPP. Fue una gran solución, que desde luego, tenía un costo que pagar.
Por desgracia, los iluminados y quejosos de siempre pervirtieron el SPP al abrir nuevamente el SNP. Mientras se siga en una absurda coexistencia de dos sistemas de pensiones, tendremos estas distorsiones. Pero es que nunca se planteó la coexistencia de dos sistemas pensionarios, ya que eso es un absurdo. No funciona.
Lo ideal es cerra el SNP y acabar de pagar las pensiones a los que quedan. La pensión debe ser algo que le atañe a cada trabajador y que depende de sus propios ahorros. El Estado no debería meterse más en esta cuestión. Terminen de pagarle a los viejitos y cierren ese sistema nacional de pensiones que ha sido la caja chica de toda la corrupción estatal y la condena a la miseria de los ancianos del Perú. Esa es la mejor solución.
Hacer lo contrario es ignorar los aprendizajes de la historia.
DB
La cuestión que se tiene que resolver es tener el suficiente dinero para pagar las pensiones del SNP y de sus afiliados actuales que suman 2.5 millones de trabajadores, esa es una tarea ineludible. No se trata sólo de decir “pagar a los viejitos” sino de encontrar formas sostenibles de hacerlo (manteniendo la solidaridad intergeneracional) y que originen efectos deseados en otras variables como una rebaja en las comisiones de las AFP, por ejemplo. Sobre las reformas, es cierto, en el Perú es dificil mantener políticas de largo plazo. En el caso de la creación del SPP, el copy y paste sin mucha reflexión fue lo que primó (ver el libro de Kurt Weyland, “Bounded Rationality and Policy Diffusion: Social Sector Reform in Latin America” Princeton University Press, 2007).
Javier
Totalmente de acuerdo con DB. El Estado no puede participar en la administración de fondos privados que servirán de pensión a los trabajdores retirados del Perú ya que se retrocedería al ineficiente, por decir lo menos, del SNP. Lo que si es reprochable, es como malinformas a tus lectores en el párrafo 7, tratando de hacernos creer que es injusto que el Estado le transfiera a los contribuyentes del SPP los “bonos de reconocimiento” ya que son pagados con nuestros impuestos….típica manipulación socialista de la información…ya que en ningún momento aclaran que esos “bonos de reconocimiento” es dinero que fue aportado al SNP en su momento por contribuyentes ahora del SPP y simplemente lo está devolviendo con dinero de impuestos que obviamente es la caja del Estado y su herramienta de financiamiento para este tipo transacciones. De esta forma su Gran conclusión de que las AFP son regresivas porque quitan a los que menos tienen para darle a los que mas tienen es realmente lamentable y tendenciosa.
Muy buen artículo. Voy a aclarar algunas cuestiones técnicas lo que constituye lo importante (sin calificar como se ha hecho en el comentario anterior):
No veo yo ninguna intención de hacer de este artículo técnico en uno tendencioso, sino, al contrario, aporta mucho a una discusión que muy pocos tienen las credenciales académicas, profesionales o de investigación en estos temas, para sostener una postura. A Gonzalo, quien es el que dio ese calificativo, le dirijo las siguientes palabras: El aporte realizado por los contribuyentes al SNP es un dinero que estaba dirigido para pagar las pensiones de todos los jubilados, no otra cosa, cumpliendo el principio solidario del sistema. Por tanto, los bonos de reconocimiento no salen de “los aportes de los contribuyentes” ya que estos tienen una finalidad clara, sino que salen de las arcas del Estado. De todas formas, ya el Estado debe afrontar las pensiones como bien se señala en este artículo dado que el SNP no puede enfrentar por sí mismo el pago a los pensionistas, por lo que son los recursos del Estado los que se dirigen a pagar tanto pensiones como los bonos de reconocimiento. Y esto es inobjetablemente un sistema regresivo: los que aportan al SNP son los que menos tienen y son ellos los que aportan al “pozo”, el cual se completa con nuestros impuestos, que va dirigido a pagar las pensiones. Los bonos de reconocimiento, los cuales pueden sí ser calculados a partir de los aportes, no se obtienen de estos. Es tan simple como darse cuenta que : Dado que el aporte de contribuyentes a SNP debe soportar el pago de las pensiones y si tales aportes son menores que éstas, entonces, no hay aportes que paguen nada más, todo el resto que deba pagarse sale del Tesoro Público.
A Dante Bobadilla: Es verdad que debía darse solución a la lacra que siempre nos persigue: la corrupción en el Estado. Así, es comprensible que el SPP haya surgido, a pesar del coste que significó. Sin embargo, eso de que no coexistan estos dos sistemas, SNP y SPP es, en mi opinión, anti técnico. En países desarrollados como algunos europeos, o como Canadá, en donde siempre hay una atención permanente por los sistemas de pensiones y la solvencia de estos, se tienen sistemas de reparto en los que hay una parte obligatoria, de aporte a lo público y, una parte voluntaria, de aporte a lo privado. Con el aporte obligatorio se está aportando a un “pozo” que responde al pago colectivo de las pensiones, cumpliéndose con un principio solidario (palabra que no es propia del socialismo sino que, en este caso, corresponde a una manera técnica de mantener solvente y viable el sistema de pensiones: se pagan las pensiones de los jubilados de hoy con el aporte de los trabajadores de hoy). Con el aporte voluntario adicional se está incrementando la pensión que quiere recibir el aportante cuando esté jubilado, y es aquí en donde entra la parte privada del sistema. Además, hay retribuciones no contributivas por parte del Estado para mantener el Estado del Bienestar y no generar desigualdades, y es aquí donde entraría un plan como Pensión 65.
Lo que intento decir en que es muy válido tener un sistema con una parte pública y con otra privada, es normal, moderno y propio de un Estado del Bienestar. Las pensiones son de esencial importancia para el desarrollo de un país, en el sentido de calidad de vida y bienestar social, por lo que no debe estar todo conducido por el sector privado y menos uno cuasi oligopólico, en donde las comisiones son de las más altas en América Latina. El Estado debe garantizar un mínimo de calidad de vida de las personas, si todo lo manejara el sector privado, éste no cubriría más que lo que la capitalización individual de los aportes resulte como pensiones a los individuos que efectivamente aportaron y se olvidaría de otorgarle algo a quienes, por las condiciones de nuestro Perú y sus sistema económico, no han aportado nada o casi nada al sistema. La calidad de vida de las personas mayores es un tema crucial de alta preocupación del Estado en todos los países desarrollados: muchos de los programas sociales están dirigidos a ellos.
A Javier Olivera: Excelente artículo que explica de manera muy comprensible para todos cómo se ha degenerado el SNP y lo inviable de comparar fácilmente el SNP con el SPP. Me interesa mucho la reforma que se plantea aquí. Sin embargo, me gustaría preguntar: la reserva actuarial que aquí se señala debería tenerse de alguna manera en algún lugar, ya sea en metálico o en otro tipo de activos sujetos a regulación estricta acerca de su inversión, ¿se cumple esto en el Perú? La verdad es que no estoy enterado a profundidad sobre la regulación sobre el tema en el Perú, pero dados las avances en temas de solvencia en la Unión Europea (Solvencia II, etc.), sospecho que la intención es que hacer algo parecido, ¿o no hay ningún atisbo que permita pensar que se realicen este tipo de desarrollo regulatorio?
Y sobre el aporte que se propone de mantener un 10 %, del cual una parte vaya al sistema privado de capitalización individual y otra a un fondo solidario, ¿esto iría en detrimento directo de la pensión del aportante, es decir, éste al llegar a ser jubilado recibiría menos que si no se aportara parte al fondo solidario, o el cálculo está hecho para poder decir que la disminución de comisiones supliría perfectamente (o contando también con un minúsculo apoyo del Estado) a tal aporte solidario?
Muchas gracias. Un saludo.
Piero Bacigalupo
Economista y, en pocos meses, Actuario.
Piero, lo único que se reserva son los fondos del SNP, el FCR pero es pequeño, puedes ver sus detalles en el BCRP o la ONP. El 23% del PBI es mucho dinero pero está en términos actuariales. El Ministerio de Economía cada año reserva lo que hay que pagar por pensiones y bonos de reconocimiento y lo incluye dentro de su documento Marco Macroeconómico Multianual. Dado que eres actuario, te interesará ver en la web de la ONP en la seccion de calculo actuarial los detalles de la estimación de le reserva actuarial. La pensión que algunos afiliados obtendran con la reforma que propongo será menor a la que obtendrían con un esquema puramente de capitalización individual como el del SPP. Esto pasa de todos modos con los afilados de altos ingresos, pero a diferencia de lo que ocurre actualmente, todos podrán acceder a una pensión mínima, beneficio que en la práctica no existe actualmente en el SPP. No obstante, es posible que la reforma arroje mejoras en el bienestar global de todos los afiliados. En mi libro que cito en el post están todos estos ejercicios.
Javier: La reserva actuarial, en términos por ejm. del nuevo cambio regulatorio en la Unión Europea en estos temas como es el que constituye “Solvencia II”, si bien no se tiene todo en una cuenta, sí que se debe cumplir que este pasivo enorme que constituye la reserva actuarial debe corresponderse, por ejm., en todos sus flujos con los cash flows de los activos de una empresa de seguros que estén disponibles para ello. Así, estos activos están garantizando y soportando los pasivos de una empresa de seguros, y es una garantía actuarial, digámoslo así. La gestión de estos activos es precisamente lo que se regula mucho para garantizar lo que se denomina solvencia, que es mucho más que ratios ya con esta nueva regulación. Es por ello mi pregunta de si el gobierno hace esto de alguna forma, por lo que me cuentas creo que no y solo hace una reserva contable de lo que tiene que ir pagando cada año. Eso no es solvencia entendida en los términos a los que me refiero. Hay mil detalles por supuesto, pero ésta es la idea más o menos. El Estado es muy solvente por supuesto, pero digamos que no se ha pensado la solvencia del sistema de pensiones en el Perú en estos términos.
Y por supuesto, creo que sí hay una compensación frente a esa “disminución” de las pensiones al pasar de capitalización individual a lo que propones, ésta es una sociedad menos desigual con garantías mínimas, con personas mayores que se alimentan mejor, que viven mejor, lo que tiene efectos en la sanidad pública y eso aumenta el bienestar global de todos. Y así como esto podría decirse mucho más. Solo que, digamos, hay un costo político lo que le da una dificultad mayor a la aplicación de una reforma como la que propones. Debe complementarse esta propuesta ya con temas de comunicación, políticos y sociológicos.
Voy a mirar todo lo que me propones que me parece muy interesante.
Un saludo Javier.
Javier,
Como te dije tu propuesta me parece sumamente valiosa y tecnica, pero lamentablemente no toma en cuenta que el Estado PERUANO es pesimo administrador de recursos. NO SOMOS BELGICA o INGLATERRA… cuando tengamos una carrera publica transparente y eficiente, y por ende, garantia de buenos administradores, tal vez podamos hablar de un sistema pensionario mas solidario, que entregue recursos al Estado para que este los administre.
Coincido contigo en que debe haber una pension minima y que el SPP debe ser mas competitivo, pero las reformas NO DEBEN pasar por darle al Estado un rol en el que ya ha demostrado lo ineficiente y corrupto que puede ser. ESO NO!
Felizmente no somos como Bélgica, un país que no tiene gobierno desde hace más de un año. Tampoco somos el Perú de fines de los 80 ó principios de los 90 cuando se manejó pesimamente el IPSS y los otros sistemas de pensiones. Ahora sí tenemos mejores cuadros de tecnócratas y hay mejores sistemas de control que antes, y además hay más instituciones públicas y de la sociedad civil vigilantes. En mi propuesta no propongo revivir al IPSS, sino recuperar la financiación de pensiones dentro de los afiliados con lo rescatable del actual SNP: su solidaridad y pensiones mínimas y lo mejor del SPP: su mayor transparencia y cierta dosis de ahorro individual. Decir que el Estado es un mal administrador es cuestionable dado que este y el sector privado responden a distintos incentivos y tienen objetivos diferentes. No imagino darle el Banco Central de Reserva al sector privado o toda la educación y salud pública, ni tampoco los programas sociales. Porqué el Estado debería renunciar al uso de la seguridad social como herramienta distributiva cuando esta es una de sus principales características. Claro, esto debe hacerse en un balance considerándose las otras características que también son importantes: suavizamiento del consumo y seguro de vejez.
Piero Bacigalupo: es gracioso como te contradices de entrada al sostener que no piensas calificar sino solamente contribuir técnicamente (lo importante) a analizar este artículo… y de pronto JUAZZ calificas inmediatamente que mucha gente no tiene las credenciales para hablar de este tema. Tu soberbia es tan grande que te atoras con tu ego. Pero este no es el tema. El tema mas bien es que yo si veo una figura tendenciosa en el artículo así como en tu explicación super técnica económica actuarial, y te explico porqué..
Está claro que el objetivo original de los aportes de los contribuyentes al SNP era pagar las pensiones de los jubilados bajo el principio solidario, pero este principio se rompe automáticamente desde el momento en que el Estado le permite elegir al contribuyente migrar al SPP ya que su jubilación será cubierta bajo su fondo privado y no bajo el fondo nacional al cual aportó inicialmete. De esta forma sus aportes al SNP deben ser devueltos ya que es SU dinero a través de los bonos de reconocimiento. Entonces, que el dinero salga de los impuestos, de donaciones, de la plata de Alan, no importa, lo importante es que el trabajador de a pie, que aporto desde joven sufriendo cada descuento, no se vea perjudicado. Si el Estado asumió esta posición debe entonces encontrar los mecanismos que le permitan honrar su compromiso. Quiero hacer incapié en algo que repites incesantemente, y es que los aportes de los contribuyentes al SNP deben soportar el pago de las pensiones, de acuerdo, pero solo en el supuesto de que, cuando esos contribuyentes se jubilen recibirán sus pensiones del aporte de otros contribuyentes, pero si ya migraste al SPP ya no gozaras de ese beneficio por lo tanto que te devuelvan tu dinero. Qué mas justo que esto?
Lamentablemente para ustedes lo más justo es otra cosa. Para ustedes lo más justo es lo que explica muy transparentemente Javier Olivera en sus comentarios posteriores, y es que aquella persona que trabaja desde muy joven y decide apostar por un sistema que le va a costar caro al principio debido a que los descuentos en las boletas de pago duelen pero cuando se jubile va poder acceder a una pensión que le permita disfrutar el resto de su vida tranquilo está mal!!… y hasta es un poco egoistón, ya que lo justo para ustedes es que este joven cuando se jubile tenga que buscar una chambita de medio tiempo o posiblemente taxear, ya que su pensión no será muy alta porque una parte de ella será para pagar la pensión a TODOS!! Si a todos!! Al que trabaja, al que no, al que aportó, al que no. Y es que el principio de Solidaridad es irrompible y hay de aquel que ose confrontarla. Bueno señores, abran los ojos y dense cuenta que pocos no pueden jalar a muchos por lo tanto que esos muchos se jalen a si mismos.
Gonzalo, no es necesario este tipo de debates iracundos en este tema a partir de lo publicado por Javier Olivera. Es algo técnico, punto, no hay malas intenciones.
Cuando digo que hay quienes no tienen credenciales para sostener una postura en este tema no me refiero a ti, sino que, en general, y esto lo saben quienes están involcurados en esto en el Perú, el tema de las pensiones, primas a pagar, reservas y demás son temas muy técnicos que en la mayoría del mundo están en manos de actuarios, por LEY. Yo te impulso a a averiguar cuántos actuarios peruanos hay, cuántos hay en el Perú, y cuántos hay en la SBS. O cuántas universidades forman actuarios en el Perú. Dada la respuesta que encontrarás, te darás cuenta que el sistema de pensiones así como la regulación en el tema de seguros, tablas de mortalidad y demás relacionado no tiene una base realmente técnica y muchos intervienen desde una perspectiva equivocada. Esto no es un calificativo sino que es una discusión que se plantea en el marco de falta de técnicos sobre estos temas en el Perú. Solo eso. Paz y buen rollo.
Entiendo tu perspectiva de justicia: si migras del SNP al SPP, pues que te devuelvan lo que aportaste. Puede parecer “justo” para ti, pero es que ese dinero aportado tenía un compromiso que constituía la base del sistema de pensiones para muchos jubilados. Lo que pasó fue tremendo: al crearse la SPP, mucha gente migró hacia éste desde el SNP y, además, se les dio bonos, y ¿y la gente jubilada cuyas pensiones eran recibidas a partir del fondo que se creaba con los aportes de los trabajadores? Eso sí que me parece un graso error ya que es un sistema intergeneracional basado en el principio de solidaridad (palabra usada, como dije en mi comentario, como algo técnico en estos casos), si se va el aporte, no hay plata para la pensión. Así de simple. Esto es grave y perjudica a mucha gente (pensionistas del SNP).
Y cuando dices que lo que nos parece justo a mí y a Javier, citando tus palabras: “…es que aquella persona que trabaja desde muy joven y decide apostar por un sistema que le va a costar caro al principio debido a que los descuentos en las boletas de pago duelen pero cuando se jubile va poder acceder a una pensión que le permita disfrutar el resto de su vida tranquilo está mal!!… y hasta es un poco egoistón, ya que lo justo para ustedes es que este joven cuando se jubile tenga que buscar una chambita de medio tiempo o posiblemente taxear…”, con esto stás dando un argumento falaz ya que es obvio que el sistema de pensiones, sea cual sea la forma que éste tome, busca precisamente la sostenibilidad de la población a edades mayores en la que ésta no esté trabajando. Es decir, lo que busca cualquier sistema de pensiones es precisamente que la gente trabajadora aporte para luego recibir pensiones. Entonces, ¿cómo va a estar mal para nosotros que alguien pueda aportar durante su vida laboral para luego recibir pensiones y disfrutar luego de una vida tranquila? Si esa es la base de todo!
Ya el detalle sobre lo que propone Javier es algo que puede ser discutible en cuanto se toca los bolsillos individuales, aunque para mí sea muy justo y necesario para dejar de ser una economía regresiva: si al aportar todos un poco para un fondo solidario para así cubrir lo que no se cubre con el sistema (gente que no ha aportado tiene derecho a la vida digna y tener derechos básicos garantizados en su edad mayor) se tiene el efecto de disminuir una posible pensión mayor que se hubiese dado en el caso de que no haya aportes solidarios, esto es algo que se compensa económicamente de manera muy obvia: tener una sociedad con un mínimo de dignidad garantizado, no tener tantas personas mayores con muchas enfermedades (al tener una dignidad mínima en la vida recibiendo prestaciones tienen una mejor alimentación, salud, etc.) lo que tiene un efecto directo en sanidad pública realmente importante, y mil etcéteras. No estás tomando en cuenta el Estado del Bienestar, no estás tomando en cuenta que éste es el paso natural de todo país desarrollado, mira la Unión Europea y otros países, te darás cuenta que todo lo que te cuento es absolutamente normal en la hiper mayoría de países desarrollados como en muchos que no lo son tanto.
Bueno, que te vaya bien Gonzalo.
Piero una pregunta: tú aportas al SPP? y si es así, desde cuándo?
No había visto tu pregunta Gonzalo. Pero debo decirte que la situación personal de cada uno no tiene que ver en el debate de este tema.
Un saludo.
Se habla de una reforma de pensiones, ¿no es cierto? Lamentablemente el artículo y los comentaristas sólo hablan del problema que enfrenta el privilegiado 30% de la PEA que ahorra en una AFP o en la ONP…. ¿Y qué es del 70% qué no está ahorrando para una pensión? Si supieran un poquito de pensiones y de la problemática peruana, pondrían el tema de la COBERTURA en primera línea.
Lamento mucho las posiciones “ideologizadas” tanto de los pro derecha, pro izquierda, pro estad, pro sector privado y pro lo que sea. Las posiciones con fuerte carga ideológica se olvidan de lo técnico, o en su defecto lo utilizan mal. Tanta técnica actuarial pa´que!… si no son capaces de enfocarse en el elefante que pasa por delante de vuestros ojos.
Santiago, lo que dices en relación a la cobertura es cierto, pero eso tiene que ver con la formalización de los trabajadores, lo que es una tarea obligatoria para el próximo gobierno.
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